AYAHUASCA-MEDICINA

LOS YAMINAHUA

Los Yaminawa del río Mapuya fueron contactados en los años 60, de forma que las personas de más de 40 años nacieron «en el monte» durante el periodo anterior al contacto, que se caracterizaba por un nomadeo constante por la selva y una economía basada en la caza y en la recolección fundamentalmente, teniendo el cultivo de la chacra y la pesca un papel ciertamente menor que en la actualidad. De este modo resultan significativas las diferencias observables entre las distintas generaciones en lo referente a su conocimiento, concepción y relación con el medio en que viven. A este particular se añade el hecho de que en la aldea de Raya vive actualmente una familia txitonawa, grupo muy próximo lingüística y culturalmente a los yaminawa, que fue contactado hace tal sólo cinco años y que hasta entonces vivía una situación muy similar a aquella descrita anteriormente a respecto de los Yaminawa.


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Esta particular circunstancia nos ha permitido comparar las informaciones relativas a la situación anterior al contacto con aquellas referentes a la actual, así como evaluar los cambios que se desencadenaron a partir de ese momento y la forma en que ello ha incidido en la estructura de los conocimientos sobre el medio y los mecanismos de transmisión de los mismos.

ESTRUCTURA DEL CONOCIMIENTO SOBRE EL MEDIO

Abordaremos la descripción de la estructuración de conocimientos sobre el medio a partir de dos divisiones principales: una se refiere al género, y la otra a la diferencia existente entre especialistas y no especialistas. En la primera el aspecto fundamental es el económico, observándose una distribución por sexo de tareas y competencias. Los hombres, en principio y en la medida en que practican la caza, tienen un conocimiento mayor del bosque profundo; las mujeres, cuyo ámbito de actividad cotidiana se restringe casi exclusivamente a la casa y sus inmediaciones (el patio, la chacra, la franja de bosque más próxima a la aldea), tienen una relación menos estrecha con el bosque y por lo tanto un conocimiento menor del mismo.

Ahora bien, para ofrecer una visión más detallada y precisa de la realidad yaminawa a este respecto es necesario tener en cuenta un segundo factor: la edad. La historia reciente del grupo y el contexto anteriormente descrito son sumamente importantes para entender la estructura de los conocimientos en la actualidad. Pudimos observar claramente durante el periodo de trabajo de campo que existe una diferencia significativa en las relaciones que mantienen con el medio los hombres jóvenes (menos de 40 años) y aquellos de más edad.

Los primeros raramente van a cazar, y cuando lo hacen sus presas son fundamentalmente aves o huanganas, en el caso de que aparezca una manada de ellas cerca de la aldea y vayan los hombres en conjunto y no individualmente como es lo habitual. Los hombres más jóvenes prefieren la pesca con red, la cual no es nunca practicada por los hombres de más edad, cuya actividad principal en lo referente a la provisión de alimentos es la caza de presas de mayor porte (sachavaca, venado, sajino, monos…) que implica una familiaridad mucho mayor con la selva.


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Existen dos tipos de especialistas ente los Yaminawa: el disaya o vegetalista, y el chamán, llamado ñuwë. Los primeros son aquellos que tienen un conocimiento profundo acerca de un conjunto de plantas que podemos definir partiendo de algunas categorías nativas que lo subdividen:

– Disa: Esta es la categoría más relevante y la que agrupa – como evidenció la investigación del etnobotánico Eduardo Salas – un mayor número de plantas. Las disa tiene un uso medicinal y el tratamiento con ellas requiere necesariamente que el paciente, y en ocasiones sus familiares también, cumpla una dieta alimentar y sexual.

– Pusta vëte: Bajo este nombre se agrupan las pusangas, cuyo uso tiene como objetivo hacer que otras personas se enamoren de quien las utiliza.

Existen varias otras plantas de usos diversos que no parecen pertenecer a ninguna categoría especial. Algunas de ellas son también medicinales; otras propician la buena caza o dotan al cazador de buena puntería; existen aquellas utilizadas para prevenir que los niños enfermen; algunas tienen la propiedad de evitar o promover el embarazo, y otras son utilizadas por las mujeres tras el parto para disminuir el dolor y limpiar los órganos internos.

Aunque entre otros grupos pano nos encontramos con una categoría que agrupa todos estos tipos de plantas – rau entre los Yawanawa, rao entre los Shipibo, dau entre los Kaxinawa – entre los Yaminawa del Mapuya no hallamos una similar, a pesar de que por algunas de sus particularidades y por la clase de uso a que se destinan podemos considerar que efectivamente forman un conjunto.

El conocimiento y la manipulación de este grupo de plantas son propios del disaya. Todas ellas crecen en el monte y allí los especialistas las buscan y recogen. Esta característica las diferencia claramente de los piri-piri, llamados sau en la lengua nativa, que los Yaminawa aprendieron de los Campa después de iniciado el proceso de contacto y que son cultivadas en los patios de las casas.

Aunque en general casi todas las personas – hombres, mujeres e incluso niños – conocen algunas plantas del conjunto arriba definido, tal y como evidenció la investigación etnobotánica, es preciso especificar que cuando se necesita una de estas plantas, aunque se conozca se acude sistemáticamente a los especialistas para obtenerlas. Esta actitud es la misma cuando se trata de enfermedades graves o de simples molestias, y revela el reconocimiento por parte del resto de la población del saber superior de los especialistas. Los disaya son tanto hombres como mujeres y se trata en todos los casos de las personas de edad avanzada.

A diferencia de este conocimiento especializado de las plantas medicinales y curativas del monte, la manipulación de los piri-piri es mucho más democrática. Casi todas las mujeres de la aldea – probablemente la única excepción sea la mujer txitonawa incorporada recientemente al grupo – tienen alrededor de sus casas plantas que usan sin requerir los servicios de los especialistas.

Se trata fundamentalmente de piri-piri, pero hay también otras no consideradas como tales que fueron aprendidas de los mestizos y que tiene en general un valor medicinal. Así, las mujeres más jóvenes tienden a proveerse de recursos medicinales en las proximidades de sus casas, llegando incluso a cultivar algunas disas de uso común, restringiendo cada vez más su relación con el bosque.

Si tanto hombres como mujeres pueden llegar a ser Disaya, el ámbito de las prácticas chamánicas es netamente masculino. Aunque en varios casos se han mencionado mujeres que ingerían ciertos alucinógenos como el ayahuasca, hasta ahora no han referido el caso de ninguna mujer que llevase a cabo el proceso de iniciación. Igual que en el caso de las plantas medicinales, los más viejos son los principales especialistas sobre chamanismo.

Sin embargo, la mayoría de los hombres adultos mayores de 35 años se han sometido durante su juventud a ciertas pruebas iniciatorias, adquiriendo grados diversos de conocimiento y poder chamánicos. Actualmente, parece que los hombres más jóvenes (por debajo de los 30 años) no demuestran mucho interés por acometer este tipo de aprendizaje. Es necesario precisar que aunque varios hombres han superado algunas pruebas de iniciación – generalmente son etapas de dos meses – no por ello son considerados ñuwë: sólo llega a ser «brujo» aquel que ha cumplido un largo periodo de iniciación, al que los informantes dan una duración de tres o cuatro años.

TRANSMISIÓN DE LOS CONOCIMIENTOS

Anteriormente establecimos que existe un conjunto de plantas de cuyo conocimiento y manipulación son especialistas los Disaya y que cuentan con algunas particularidades que las diferencian de otras clases (piri-piri, de aquellas utilizadas en la construcción, la alimentación, la manufactura de objetos diversos…). Uno de los aspectos más relevantes que marcan esta distinción es la forma de transmisión de los conocimientos relativos a ellas.

Simbólicamente estos saberes sobre plantas medicinales están asociados a las prácticas chamánicas. Efectivamente, en una narración mítica la boa aparece como fuente de ambos tipos de conocimiento y los mecanismo a través de los cuales los hombres los adquirieron, según cuenta en mito, son los mismos: sueño, muerte iniciatoria, uso de alucinógenos…Aunque esta asociación se produce en el nivel simbólico y revela determinados aspectos de la concepción sobre las plantas en la cultura yaminawa, en el nivel de la práctica el aprendizaje del uso de plantas curativas se diferencia de la iniciación chamánica.

La forma en que las personas adquieren estos conocimientos repercute directamente en la distribución social de este saber. Como hemos descrito anteriormente, un porcentaje importante de personas tiene algún grado de conocimiento sin que ello implique necesariamente que sean especialistas. Esto se debe a que, de forma ocasional, cuando un familiar próximo enferma, las personas tienen oportunidad de seguir el tratamiento que se les aplica y de aprenderlo si tienen interés en ello. Cuando las personas son preguntadas sobre cómo aprendieron el uso de una planta determinada, invariablemente se remiten a un acontecimiento pasado en que tuvieron ocasión de asistir a un proceso de cura.

De este modo, la adquisición de los conocimientos no se produce de manera teórica, sino práctica: la experiencia personal es fundamental para el aprendizaje, e igualmente la única prueba de que alguien sabe utilizar determinada planta es poniendo en práctica el tratamiento adecuado con éxito.

Esta característica del proceso de aprendizaje se aplica en general a todos los otros ámbitos de la cultura yaminawa (manufactura de hamacas, cestas, armas de caza; memorización de cantos…). Normalmente no se realiza una determinada acción con el único propósito de que otra persona, o un niño, lo aprenda, sino que quien quiere aprender debe adoptar una actitud receptiva cuando ve a alguien realizando una actividad que desea conocer.

De esta forma, en el proceso de transmisión de conocimientos el papel más activo es el del «alumno» y no tanto el del «maestro». Esta característica – el aprendizaje por medio de la práctica – está presente también de manera general cuando se trata de conocimientos especializados – fundamentalmente uso de plantas medicinales y chamanismo – aunque en estos casos el papel del maestro adquiere mayor relevancia. El maestro es aquel que está dispuesto a transmitir los saberes a la persona en cuestión y quien dirige el proceso, evaluando los conocimientos y, en el caso de la iniciación chamánica, dictando las dietas y las pruebas iniciatorias. De cualquier modo, y los Yawanawa insistían también en este punto, sólo se aprenden aquellos tratamientos – sea a través de rezas chamánicas o de plantas medicinales – a los que se tenga oportunidad de asistir.

A diferencia de las personas no especialistas, el aspirante a Disaya tiene una formación sistemática, siguiendo a su maestro en los tratamiento que realiza, acompañándolo al monte para que le muestre las plantas, que aprende a identificar por la forma, el color y, especialmente, el olor. Precisamente una de las diferencias más significativas entre especialistas y no especialistas es que los primeros saben identificar las plantas incluso en un lugar desconocido del bosque, mientras que los segundos sólo saben hacerlo en un camino bien conocido en el cual han memorizado donde se encuentra cada planta.

En el caso de las prácticas chamánicas, el aprendizaje consiste en un proceso de iniciación que no tiene como único objetivo la adquisición de conocimientos sino también la del poder necesario para poner estos en práctica con éxito, esto es, para que al emplearlos tengan una repercusión efectiva en la realidad. La iniciación se basa en cuatro aspectos íntimamente ligados:

– Las dietas: El iniciando debe mantenerse aislado sin conversar con las otras personas, evitando cualquier contacto con las mujeres y cumpliendo una dieta alimentar rigurosa en la cual el dulce es rigurosamente eliminado y la cantidad de alimentos ingeridos reducida de forma drástica.

– Los alucinógenos: El iniciando debe consumir diversas sustancias alucinógenas, especialmente ayahuasca y tabaco en diversas modalidades (se fuma, se masca para tragar el jugo…) diariamente durante el tiempo que dure la iniciación.

– La memorización de los conocimientos: El iniciando debe asistir a las ceremonias de ingestión de alucinógenos – que pueden tener fines diversos – y memorizar los cantos que entona el maestro, repitiendo sus palabras inmediatamente después de él. Todos los hombres iniciados hablan del miedo que sentían cuando, con el fin de evaluar lo aprendido hasta el momento, el maestro les mandaba cantar solos.

Las pruebas: El iniciando debe superar determinadas pruebas de iniciación de una dureza extrema. Varias de ellas consisten en hacerse picar por hormigas o avispas. Una de las pruebas más significativas consiste en atrapar una boa viva entre varios hombres, apalearla hasta dejarla sin fuerzas para moverse, y extraer entonces de sus intestinos una sustancia blanca que aparece después de haber hecho salir, exprimiendo a la boa, todos sus excrementos. Esa sustancia es ingerida y entonces los iniciandos, a una cierta distancia de la boa, comienzan a «encararla», esto es, a cantar las rezas chamánicas. Al cabo de un tiempo dicen que la boa, después de recuperarse y muy enfurecida, se incorpora y empieza a bramar. Los iniciandos continúan encarándola. Esta prueba remite claramente al mito mencionado anteriormente y revela la asociación fundamental entre la boa y el conocimiento y poder chamánicos.

Estos cuatro aspectos de la iniciación chamánica se rigen por una lógica que tiene como base las concepciones yaminawa – que encontramos de forma general en otros grupos pano – acerca del poder y del conocimiento chamánicos. Las dietas, los alucinógenos y las pruebas de iniciación tiene como finalidad crear una determinada disposición en el iniciando, adecuada a la memorización de una gran cantidad de saberes (mitos, rezas, cantos…), pero también para fortalecerlo y, de esta manera, desarrollar su poder. Cuanto más tiempo de iniciación cumple un especialista, más capacitado se le considera ya que adquiere poder sobre la vida y la muerte.

El sufrimiento que implica este proceso es uno de los aspectos que contribuyen a la obtención de este poder, pero hay también implicada una lógica de las sustancias basada en la oposición dulce (bata) / amargo (tsibo), según la cual el poder chamánico se adquiere eliminando totalmente lo clasificado como bata y aumentando la cantidad de tsibo que hay en el cuerpo.

A esta categoría clasificatoria no pertenecen exclusivamente las sustancias que tiene efectivamente un sabor amargo (tabaco, ayahuasca, pimienta, hoja de tangarana…) sino también las picadas de los insectos que inyectan sus venenos en el cuerpo.

En este sentido la adquisición del conocimiento chamánico no es conceptualizada como un acto meramente intelectual, sino que requiere una transformación corporal: el saber no es simplemente aprendido, sino que es in-corporado y está estrechamente asociado al poder, o sea, a la capacidad de actuar de forma eficaz sobre a realidad circundante.

Resulta interesante constatar que en el nivel mítico, como hemos explicado, hay una asociación entre el saber sobre plantas medicinales y aquel referido a las prácticas chamánicas. Entre los Yawanawa esta asociación se ve ratificada por el hecho de que los especialistas en plantas medicinales deben también superar un proceso de aprendizaje de carácter iniciatorio que se diferencia en grado pero no en naturaleza de aquel necesario para aprender las prácticas chamánicas: deben cumplir dietas, ingerir alucinógenos y superar ciertas pruebas. Esto nos hace pesar que, en realidad, el uso de plantas medicinales y las prácticas chamánicas deben ser entendidas como actividades que comparten un mismo marco conceptual de carácter cosmológico.

Si las prácticas chamánicas están restringidas al ámbito masculino, no ocurre la mismo con el uso de plantas medicinales. Sin embargo, sí observamos que su transmisión se efectúa de forma paralela, esto es, las mujeres aprenden de otras mujeres, y los hombres de los hombres, incluso en el caso de que alguien tenga una relación de parentesco más estrecha con una persona del sexo contrario de quien pudiera aprender. En cualquiera de los dos casos – chamanismo y uso de plantas medicinales – existe entre los yaminawa una gestión familiar del conocimiento, lo cual está estrechamente asociado a determinados aspectos socio-políticos del grupo. Los conocimientos se transmiten siempre dentro de un núcleo familiar limitado y próximo, precisamente para evitar que otros puedan usar esos conocimientos de forma agresiva hacia la propia familia, dado su aspecto ambivalente: curar o agredir son las dos caras de la misma moneda, y para poder aprender uno de estos aspectos es necesario saber manejar el otro.

Hemos de mencionar a este respecto que, a diferencia de otros grupos nativos, entre los Yaminawa – y también entre los Yawanawa – las agresiones chamánicas intra-tribales – esto es, dentro de un mismo grupo de parientes – son comunes, de modo que la formación de una persona que no es de total confianza implica un riesgo importante. Por ello, el conocimiento circula más a través de los lazos de consanguinidad que por los de afinidad.

Este aspecto, muy marcado no sólo a respecto de la transmisión del conocimiento sino también de su puesta en práctica – sólo se acude, en caso de enfermedad, a los parientes más próximos y con los que se tienen buenas relaciones – contrasta, y al mismo tiempo ilumina, el caso yawanawa, donde nos encontramos con una política de gestión comunitaria de este tipo de conocimientos y prácticas, desarrollado desde la jefatura pero que choca con la gestión familiar tradicional.

Fuente: http://sabiduria.es

En esta y otras páginas de este Blogg encontrarás palabras como: Icaro, Chacruna, Ayahuasca, Medicina, San Pedro, Peyote, Chamanismo, Chamán, Shamán, Ceremonia, Curandero, sacerdote, Psilocibes, Ceremonia, Plantas de Poder, Terapeutas, Siberia, Amazonas..étc. Deseo que puedas disfrutar de los comentarios e informaciones que sobre éstas doy. Algunas son mías. Otras informaciones, que me han parecido serias e interesantes, están sacadas de la red.

3 comentarios »

  1. gracias

    Comentario por muriel — octubre 1, 2009 @ 11:27 pm

    • hola. quisiera saber que es bueno, para las poersonas que se olvidan, me llamo pedro n yauri ,tengo esa cosa , que me olvido de las cosas que hago ,no se si es natural o tiene cura mi correo es pedroyauri@hotmail.com,le agradecere de ante mano por sus consejos.

      Comentario por pedro nolasco yauri ordoñez — enero 23, 2012 @ 2:46 am

  2. SAludos, necesito contactar a la persona que escribio este articulo por favor. Muchas gracias. Mi nombre es Adrian email es solindigo@gmail.com

    Comentario por Adrian — febrero 25, 2012 @ 12:40 am


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