Entrevista 2A

ENTREVISTA Nº-2A


Entrevista al Dr. Jorge González Ph.D.

(Shaman Amazónico y Rector de la Universidad Nacional de San Martín).

Por: Cesar I. De la Mota

(Director de la Revista)


No siempre se tiene la posibilidad de viajar a un país lejano como el Perú, ni de salirse de los circuitos turísticos ordinarios. Tampoco se tiene a menudo la posibilidad de entrevistar a un verdadero Shaman, y si, además, es Rector de la Universidad de la región peruana de San Martín, las posibilidades decrecen aún más, porque conjugar conocimientos universitarios con la pura tradición shamánica del Amazonas, sólo puede darse en personas con una gran capacidad de síntesis y amplitud de conciencia.

Este es el caso de Jorge González Ph.D., y le entrevistamos en su residencia cercana a la selva peruana. Allí, afablemente, nos dio la bienvenida en medio de los muchos pacientes que van a visitarle buscando el alivio de sus males. Y es que el Dr. González no sólo cura cuerpos, sino también almas, pues no en vano los años transcurridos entre las tribus amazónicas le han dado la llave para abrir la conciencia por medio de la sagrada planta del Ayahuasca, un bejuco trepador que, al igual que se enrosca en árboles gigantescos en un abrazo de amor fraterno, también desea, si se lo permitimos, abrazarnos a nosotros en un viaje ascendente hacia los más altos niveles de nuestra psique para revelarnos aquellos tesoros ocultos que encierra nuestra mente enigmática. Esta liana es la materialización analógica de esa otra cadena en forma también de liana que es el ADN, donde se encuentra el secreto de la creación. ¿Nos acompañan en nuestro viaje iniciático al interior de nosotros mismos…?

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Jorge sanando al Curaca Shippibo Benito Arévalo.


Cesar:¿Podría ponernos en antecedentes de cuáles fueron sus comienzos y su interés por el curanderismo, y también cómo se definiría exactamente este término?, que en Occidente es cada vez más peyorativo y despectivo.

Jorge: El término curandero también se usa de forma peyorativa incluso aquí en el Perú y en toda Sudamérica; hay una correspondencia con lo que sucede en Europa. En lo que a mi respecta, el curanderismo lo llevo en la sangre, porque mi padre y mi madre también fueron shamanes. Mi madre falleció a los noventa y tres años, y yo pude ver en una ceremonia de Ayahuasca cuándo y cómo iba a morir exactamente, que fue en mis brazos y cantándole yo un icaro, que es un cántico shamánico, de modo que mi niñez transcurrió entre este conocimiento. Después de realizados mis estudios en las Universidades de Trujillo y Lima, me Doctoré, y luego me marché a la selva (Iquitos). Conscientemente ya iba en busca del mundo del curanderismo. En cuanto llegué, me interesé en buscar a curanderos y encontré a dos, un hombre y una mujer, que fueron mis primeros maestros. Después de estar con ellos durante un buen tiempo, y ya para profundizar conocimientos, tuve que ir a vivir a una serie de tribus como la de los Witotos que está en la ribera del río Putumayo, con los Boras ( en el Río Napo), los Cocamas del río Amazonas, los Shipibos del río Ucayali, los Aguarunas de Santa María de Nieva, los Chancas y otras tribus más. Me quedé a vivir con ellos, porque siempre he tenido la convicción de que el conocimiento debe aprenderse y «aprehenderse»; hay que asirse y aferrarse a él con uñas y dientes, de lo contrario uno se queda en la superficie, y no se puede bucear y navegar en la profundidad del conocimiento, en este caso se trata del conocimiento shamánico, del conocimiento médico empírico, o como se le quiera llamar. Tiré por la borda todo el prejuicio que implicaba ser profesor universitario y haber hecho un doctorado, y a la vez estudiaba las plantas medicinales y la conducta de brujos y curanderos.

Cesar: ¿Pero es sólo el shamán, no el hombre de la tribu el que lo practica, ¿es acaso un privilegiado dentro del grupo el que tiene acceso a este conocimiento del Shamanismo?

Jorge: En las tribus, los shamanes poseen un estatus. Casi siempre son «curacas», es decir los jefes de la tribu, los patriarcas, pero eso no quiere significar que no estén siempre rodeados de aprendices a quienes el shamán necesita preparar y formar para que le sucedan. Esto es sumamente importante, porque de lo contrario el conocimiento de la tribu, tanto médico como general, se hubiera perdido. Se consideraría un «cuento». Pero no se trata de un cuento, sino de una realidad que yo someto a juicio de los especialistas en todo congreso de medicinas tradicionales, y no sólo defiendo la cuestión en forma teórica, sino que les hago experimentar sus beneficios. Lógicamente, ellos tienen que convencerse y comenzar a pensar que todo ese afán desmesurado que a veces tienen los científicos de hacer alarde de sus títulos y de sus pergaminos, resulta vanidoso. Deben experimentar. Por ese motivo yo tuve que ir a las tribus, en donde Está vivo el conocimiento de los recursos naturales y donde efectivamente se vive con mucha lógica en un equilibrio formidable entre la naturaleza y la sociedad humana, entre la naturaleza y el hombre, porque los nativos no piensan en el árbol de forma abstracta, lo hacen en base al hombre. es decir, el árbol y el hombre, el río y el hombre, el pez y el hombre.

Cesar:¿Qué diferencia existe entre el brujo y el curandero?

Jorge: El curandero es una persona que utiliza las plantas, y no sólo las plantas, sino también los animales, la fuerza solar, la tierra y todos los recursos naturales, incluido su propio cuerpo, para ayudar a encontrar paz y tranquilidad, alivio al dolor y a la preocupación de los demás. Se trata de una persona que maneja las fuerzas positivas de su cuerpo y espíritu. En cambio, el brujo es lo inverso, es la persona que hace uso y abuso, incluso del poder negativo, de la energía negativa, de la cual hace un modo lucrativo de vida, de tal manera que infringe enfermedad, dolor, agonía y muerte. Entonces tenemos, por un lado positivo, y muy positivo, al curandero, y por otro al brujo, que es negativo. El shamán podría entonces definirse como el brujo curandero, que debe ser brujo para dominar las fuerzas negativas de las personas que infringen malestar y enfermedades a sus pacientes, y también para cuidarse y defenderse a si mismo. De modo que el shamán es un personaje ambiguo, es un personaje ambidextro, es positivo y negativo, maneja ambas fuerzas, pero con una característica fundamental esencial que lo define, y es que siempre es curandero antes que brujo.

Cesar: La base de la cultura shamánica ¿sería el Ayahuasca?

Jorge: Es preciso distinguir las diversas regiones del Perú. En cada región natural del país existe una planta mágica. Por ejemplo en la costa, tenemos el cactus, apuntia cilíndrica, comúnmente conocido como «San Pedro». También tiene poderes alucinógenos.

Cesar:¿Son los efectos tan potentes como los del Ayahuasca?

Jorge:No, en absoluto. Yo diría que son diez veces menos potentes que el Ayahuasca, por hacer una comparación. También existe en la costa toda la cultura inca, que tiene en común con las culturas andinas el uso de una planta mágica conocida como la Coca. Pero, desafortunadamente, todos sabemos que ha sido muy mal utilizada y ha pervertido a un amplio sector de la humanidad, aunque los shamanes amazónicos la seguimos usando como un energético eficaz y elaboramos un tipo de tónico en base al jugo de sus hojas. En la selva, también tenemos una planta mágica llamada Ayahuasca. De modo que cada región natural del país tiene su planta sagrada, aunque para nosotros la reina de las plantas es el Ayahuasca, si bien es cierto que tenemos príncipes y princesas a raudales en todos los elementos de la flora y la fauna del Perú. A este respecto conviene señalar que los shamanes somos ecologistas por antonomasia.

Cesar:¿Podría hablarnos más de la planta del Ayahuasca. Cuál sería realmente su origen y su efecto en la mente?

Jorge: El Ayahuasca es una liana, un bejuco trepador que contiene un principio activo llamado harmina que, juntamente con los principios activos de otras plantas, se conjuga en una forma completamente prodigiosa para producir una purificación, y a veces un despertar de la conciencia. El paciente que ha ingerido esta purga, después de diez o quince minutos comienza a experimentar un proceso tras el cual se origina una vivencia guiada por un maestro, que no se da en palabras, sino que es musical, porque se trata en realidad de sintonizar y armonizar las vibraciones de nuestros pacientes con nuestra vibración positiva, y entrar en su mundo interior. Aquí está el quid del asunto. Nosotros le guiamos para que haga una evocación, una introspección de su vida. En este proceso se dan casos sorprendentes, como el mío propio, por ejemplo, en que pude tener recuerdos incluso de mi vida intrauterina. Muchas personas pueden, de esta manera, rememorar procesos traumáticos de cuando fueron infantes y les sucedieron cosas muy positivas o negativas, que sellaron para siempre su vida. Los contenidos subconscientes en forma de esas vivencias almacenadas comienzan a aflorar, y desde ahí, nos hacen gozar o sufrir. Condicionan, y a veces determinan, la vida. La ingesta del Ayahuasca nos posibilita y determina una gran lucidez mental. Cuando estamos en un proceso alterado de conciencia, podemos tener un recuerdo completamente vívido con color y sonido de lo que fueron nuestros nudos de consciencia en algún momento de nuestra vida, que después pasaron al campo de la inconsciencia, y ahí se escondieron o archivaron como origen de los grandes males o de nuestras grandes alegrías o tristezas. Esto permite provocar en las personas que han ingerido el Ayahuasca un análisis muy profundo, y a veces desordenado, aunque luego se vuelve lógico de lo que fue su vida, de lo que debió ser su vida, de lo que es su vida, y de lo que no debe ser su vida, tratando de proyectarle hacia adelante y enseñarle lo que debe hacer para lograrlo. El mundo del Shamanismo es un mundo de objetivos formidables, de objetivos positivos, y de un afianzamiento tremendo de nuestros valores íntimos y sociales. Nos da la sensibilidad necesaria para «percibir» la vida. Yo, por ejemplo, sufro mucho cuando tumban un árbol. Somos muy conservacionistas e hipersensibles.

Cesar: Cuando ustedes inician a las personas, ¿conocen el estado en que se encuentra cada uno de los discípulos a través del Ayahuasca, o se hace de forma automática mediante el canto de icaros?

Jorge: Se sabe tan exactamente, como cuando tomamos el pulso en la mano o en la garganta de una persona. Nosotros efectivamente, sabemos cómo estamos llegando a este paciente y como se «conduce» si ha tenido problemas o si la ceremonia se está desarrollando con personas que han sufrido mucho, como ocurrió en un caso que le puedo referir cuando teníamos la guerrilla aquí en la ciudad de Tarapoto. En aquella época nuestros pacientes habían sufrido mucho con la guerrilla, y nuestras ceremonias reflejaban todo un sentimiento de dolor muy profundo por las vejaciones y las violaciones que había sufrido la gente. Nosotros hacíamos que los pacientes profundizasen en ese sentimiento para que lo volvieran a experimentar con una mayor intensidad, y así fortalecerlos frente a cualquier otros dolores.

Cesar:¿Si ustedes no toman el Ayahuasca ¿son también capaces de ver esos estados?

Jorge: Es necesario tomarlo. Pienso que los shamanes siempre debemos tomar el Ayahuasca cuando dirigimos una ceremonia, aunque podemos llevarla a cabo sin ingerirla. He comprobado que es mejor tomarla porque hipersensibiliza cada vez más, permite percibir con nitidez el estado de la persona para diagnosticar su padecimiento y prescribirle un remedio, ya sea desde el punto de vista de la salud, de problemas familiares o de trabajo.

Cesar:¿Y también problemas espirituales?

Jorge: Sí, por supuesto.

Cesar:¿Pueden ustedes ver un bloqueo espiritual que no le permita al alma evolucionar?

Jorge: Sí, en caso de percibir que un paciente está muy «negativizado», le sanamos no sólo desde el punto de vista físico, a través del vómito, sino también espiritual, para que llegue a sentir un profundo dolor por sus actos negativos cometidos, asuma su perdón y arribe a su voluntaria redención.

Cesar: Eso es interesante.

Jorge: Resulta de una vital importancia. No se trata de arrepentirse ante nada ni ante nadie, sino ante nuestra propia conciencia, a la cual no podemos engañar. Puede que no contemos nada a los demás sobre nuestros hechos, pero es necesario redimirnos nosotros mismos, hincarnos de rodillas y arrepentirnos profundamente para no volver a caer en los mismos errores.

Cesar:¿Siempre hay redención para todos los pecados, por muy horribles que sean?

Jorge: Así es. Yo he dado Ayahuasca a un ex-jefe guerrillero de Perú que vive aquí en San Martín, y después de la sesión aconteció un hecho, horroroso por un lado, y grandioso por otro, porque se pasó llorando cuatro horas cuando hizo un repaso de su vida y revivió el calvario que hizo pasar a todas sus víctimas, así como la forma en que llevó a cabo el proceso. Después se arrepintió, y me dijo: ¿Sabe usted por qué he llorado? Sí, he visto mucha sangre en tus manos, le respondí. Mis víctimas me han perdonado -dijo- Siento mucha paz dentro y fuera de mí.

Cesar:¿Puede uno redimir años de extorsiones en unas pocas horas de llanto?

Jorge: Esto nadie lo sabe. Lo importante es sugerir, a través de la guía que nosotros ofrecemos, cómo

Cesar:¿Qué tipo de enfermedades tratan los shamanes? y más concretamente, ¿ cree usted que hay solución para el cáncer y algunas enfermedades terminales?

Jorge: Hay que ser modesto en este sentido. Me preocupa, e incluso me da rabia cuando se dice que la Uña de Gato, que los shamanes venimos utilizando hace muchos años, puede sanar un cáncer o un SIDA terminal. Eso es completamente falso y despiadado. No se debe traficar con la credibilidad de la gente, y menos con su dolor. Sabemos que la Uña de Gato es un antiinflamatorio formidable, desinflama todos los órganos del cuerpo y es sumamente eficiente. Para el tratamiento del cáncer en sus inicios, hemos demostrado que existen resinas de árbol que curan el cáncer primario, como el de cérvix (cuello uterino), que desaparece en quince días sin administrar ningún fármaco a las pacientes, pero se trata de un cáncer primario. Algunos médicos académicos nos han pedido que hagamos demostraciones al respecto (Se usa la Sangre de Drago y la sabia de Copaíba) en toques diarios directamente en la zona afectada.

Cesar:¿Qué otro tipo de cáncer se podría curar?

Jorge: Los que no estén en fase terminal. Pero hay que señalar que no sólo se trata de recobrar la salud, sino de posibilitar a la gente una vida digna e incluso una muerte digna. ¡Qué mejor que una persona que tiene cáncer lo sepa, tome sus remedios, aprenda a curarse y haga una vida igual que los demás!. Hay que cambiar la disposición sicológica frente a la enfermedad para que en el momento adecuado se pueda conseguir una muerte natural y digna.

Cesar: Las enfermedades en general, y las terminales en especial, suelen ser resultado de problemas sicológicos o emocionales no resueltos, o puede haber una serie de causas genéticas que las generen?

Jorge: Nosotros creemos que ya nacemos con toda una carga genética que nos posibilita tener que enfrentarnos a un determinado virus, o también podemos traer una predisposición al alcoholismo. De modo que pensamos que las personas vienen ya con esta carga genética, pero también hay que ser conscientes de que nos criamos en una sociedad que nos conquista a través de su cultura, nos hace comer, sentarnos y actuar de una manera concreta, en suma, nos seduce de acuerdo a todo el enjambre de particularidades sociales en base a cada una de las diversas culturas. También sabemos los shamanes que las personas viven en sociedad, y en este sentido la falta de definición de un «rol» específico genera también muchos problemas, por ello no encontramos en las tribus amazónicas personas homosexuales, porque sus roles quedan muy bien definidos desde la niñez. Estas características hacen que la persona se forme psicológicamente, indemne frente a algunas tendencias o proclive a caer en otras. Por ejemplo, el alcoholismo ha diezmado ya prácticamente a toda la tribu de los Witotos del río Putumayo, que se encuentra en la frontera entre Perú y Colombia.

Cesar: Cuál es el origen de esta adicción?

Jorge: Para entender el origen de esta adicción hay que remontarse a principios de siglo, cuando se produjo la bonanza económica con la explotación del Jebe, la Shiringa, es decir del caucho, para entendernos mejor. A los indígenas de esas tribus les hacían trabajar a punta de látigo, y si no sacaban la tarea adelante y traían los cincuenta kilos de látex que les pedían, les castigaban, les rompían la espalda a latigazos, les echaban ají y sal en las heridas, e incluso les mataban. Hubo grandes matanzas de nativos que se sublevaron en contra de la explotación por parte de las llamadas personas «civilizadas», que no solamente les sometieron a la esclavitud, sino que les enseñaron a tomar alcohol. Las personas que han caído en estos problemas, empiezan a tener problemas con su descendencia. A veces tienen hijos con ciertas deformaciones físicas y síquicas.

Cesar:¿Qué otras enfermedades se pueden curar de forma rápida y eficaz con las plantas de la selva amazónica?

Jorge: Nosotros no hemos tenido problema alguno en tratar todo tipo de enfermedades, e incluso yo le refería antes que, saliéndonos un poco de la rigidez del conocimiento médico empírico tradicional, comenzamos a combinar plantas, las mezclamos, y empezamos a lograr remedios polivalentes, de manera que estamos curando problemas de estómago, hígado, riñón y pulmón. En este sentido me gustaría señalar que en las tribus, ni siquiera tienen idea de lo que es el SIDA, aunque padecen cáncer y tumores diversos, así como enfermedades broncopulmonares, digestivas, intestinales, picaduras de serpientes y todo tipo de enfermedades provocadas por traumatismo. Algunos de los curanderos de los que desconfiamos porque no tienen rasgos hispanos, nos dicen que hay, por ejemplo, dos huesos en una determinada ubicación del cuerpo donde anatómicamente sabemos que sólo hay uno, pero ellos responden que el otro es «invisible». Este es su conocimiento, aunque cierto es que ellos estudian de sus propios muertos a quienes reverencian mucho. Hay tribus donde se momifica a los cadáveres, sacándole todas las vísceras, luego le rellenan de plantas, le introducen en una olla, le tapan, y le sellan con barro. Yo he visto muchas momias en perfecto estado de conservación. En el mundo shamánico, no sólo hay conocimiento para recobrar la salud perdida o la alegría de vivir, sino también para conservar los tejidos, los nervios y los huesos.

Cesar: Volviendo al tema de las plantas, y en su caso personal que antes nos refería sobre la necesidad de oxigenar algunas procesos curativos con plantas, y que los shamanes lo explicaban diciendo que bajaba el espíritu de la planta, ¿realmente descienden los espíritus de las plantas, o es una forma de explicar lo que científicamente resulta irrazonable?

Jorge: En mi caso personal, ya tengo mis dudas, por la razón de que soy un profesor universitario; he sido Rector de la Universidad Nacional de San Martín, entonces la razón me «jala» un poco. Pero en definitiva el espíritu no es mas que la energía y entonces las 2 conexiones no chocan se fusionan.

Cesar: Es una práctica shamánica?

Jorge: Efectivamente, se trata de una práctica shamánica que yo comienzo a relacionar con la acupuntura china, y ahora siempre recomendamos a nuestros pacientes que traigan ísulas para estas enfermedades (La ponzoña de estas hormigas estimulan los centros que queremos activar, tal es la práctica de la «acupuntura amazónica».

Cesar: Es realmente eficaz?

Jorge: Por supuesto que sí; nuestra preocupación es que la ísula muere. Cura, a costa de su vida. Pica, y parte de su abdomen queda en el aguijón, y entonces el animalito muere, al igual que pasa con la abeja. También lo hacemos con avispas.

Cesar:¿De dónde reciben ustedes el conocimiento? ¿es verdad que lo revelan las propias plantas y enseñan a tratar las enfermedades?

Jorge: Así es. Es una lástima que ya no esté vivo uno de mis maestros. Una vez, le internaron en el hospital para operarle, y él se escapó a su casa por la noche, tomó Ayahuasca y en la visión comenzó a estudiar su enfermedad, donde se le reveló que utilizara una planta de su huerta que Jamás había empleado. Me contó que la plantita le comenzó a hablar, y le dijo cómo debía prepararla en cantidades exactas para que le durase todo el proceso de curación. Vivió durante veinte años con el tumor que tenía alojado en la base del hígado. El Ayahuasca es una planta viva, y su espíritu se nos presenta de diferentes maneras, en diferentes formas y podemos conversar con ella. Incluso nos dice la edad que tiene. Por ejemplo, yo sé exactamente que esta Ayahuasca que tengo aquí tiene cien años. La conseguí en el valle del Sisa, detrás de las montañas, hace cuatro años.

Cesar: Es importante la edad del Ayahuasca?

Jorge: Cuanto más años tenga, mejor.

Cesar:¿Hay algún ritual para cortarla. Hay que pedir permiso al espíritu de la planta? ¿De dónde vino a los shamanes el conocimiento de las propiedades del Ayahuasca y de otras plantas?

Jorge: Sí, efectivamente. El origen de este conocimiento se pierde en la noche de los tiempos. Y lo que nos debe llamar la atención es cómo los maestros shamanes descubrieron el secreto de preparar estos brebajes de entre los miles de plantas que se encuentran en la selva. Respecto al rito para cortar la Ayahuasca, primero nos ubicamos donde se encuentran las diferentes plantas medicinales, luego entonamos canciones al Ayahuasca, le icaramos, y le echamos humo de tabaco. Con nuestro canto le decimos que nos permita que la «bajemos», la cortemos y la transformemos en medicina para curar a nuestros hermanos. A partir de ahí, si quiere «conversación» o comunicación con nosotros, le damos el primer machetazo, y como la planta es un bejuco que trepa en árboles de hasta 40 o 50 metros, si no se le pide que se deje cortar, sólo se consigue la parte que se ha cortado. De lo contrario, hay que trepar los 40 o 50 metros que puede tener el árbol, y esto en plena selva, supone un trabajo de varios días a varias personas, porque la raíz se engancha con innumerables troncos y ramas de otros árboles. Sin embargo, parece mentira, pero cuando le pedimos que se deje cortar, y le rogamos que se deje transformar en medicina, cae al primer tirón, y tenemos que correr por que baja toda de golpe, amontonándose como una gran boa inmensa. Luego la cortamos para meterla en sacos y transportarla con todo respeto. Incluso cuando cocinamos los remedios, también, necesitamos darle nuestro aliento, echarle humo y cantarle. .


Cesar: Y ya para finalizar, a ojos de un shamán, ¿qué opinan los maestros de la situación actual del mundo?


Jorge: Vemos que hay todo un despertar de la sociedad frente a esta nueva conciencia que vive nuestro planeta, y creemos que comienzan a germinar ciertas conductas encaminadas a resolver los problemas mundiales, no sólo aquí en Perú, sino en todas partes del mundo. La gente comienza a hacerse consciente por medio de seminarios y congresos, de la necesidad de preservar la naturaleza. Pero lo que no nos llena de satisfacción es que cada vez se inauguran más aserraderos en nuestra selva amazónica, en Brasil, Colombia, Perú y Bolivia, que no son más que tala indiscriminada de todo tipo de árboles, lo cual nos da mucha pena, especialmente cuando vemos que hay especies en extinción, no sólo maderables, sino también sustancias medicinales. A los curanderos nos resulta cada vez más difícil conseguir nuestras plantas medicinales a causa de la deforestación, y cuando vemos que los animales son también depredados y los ríos se secan, nos entristecemos enormemente. Cuando yo vine a esta región hace 17 años, ese río que usted ha visto y que se llama Shilcayo, era de aguas cristalinas. Yo mismo me he bañado en él, y ahora es un río completamente pestilente con un agua en la que no se pueden bañar ni los patos. Entonces nos entristece ver cómo se secan los ríos, cómo mueren los peces, y también tener que respirar toda esta contaminación, razón por la cual yo me he trasladado a las afueras de la ciudad. Y ya para terminar, y aludiendo a una de las preguntas que usted me hizo en la entrevista, cada vez me planteo más quiénes son en realidad más salvajes, los que se ponen corbata, hablan muchos idiomas y viven dentro de la comunidad tecnológica, o la gente que vive en la tribu con una lógica formidable en consonancia con la naturaleza? (Piensa y Tendrá la respuesta).


(Extraida de http://espanol.geocities.com/sonccowasi/)

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Un comentario en «Entrevista 2A»

  1. gracias por esta publicacion sobre el tema de la planta sagrada ayahuasca e aprendido mucho sobre esto y quiero seguir en esta journey a cambiado mi vida completamente hoy me siento plena llena de amor y perdon NAMASTE..

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